Inicia semana difícil para el gobierno con seis frentes de conflicto abiertos
El Gobierno de Bolivia inicia una semana marcada por alta conflictividad social, con al menos seis frentes de protesta activos que incluyen marchas, bloqueos y paros en distintos puntos del país.
En La Paz, se prevé el ingreso de marchistas indígenas provenientes de Cobija, quienes exigen la abrogación de la Ley 1720 de reclasificación de la propiedad. Diversas organizaciones de derechos humanos respaldan la movilización y coordinan apoyo logístico para su permanencia en la sede de Gobierno.
Paralelamente, el norte de La Paz y parte del Beni continúan afectados por bloqueos de transportistas que se mantienen desde hace más de una semana, en protesta por la calidad del combustible y el estado de las carreteras. A estas medidas se suman bloqueos en la región de Los Yungas, iniciados recientemente por el mismo sector.
El martes está previsto el paro nacional convocado por la Confederación de Choferes, que comenzará con una jornada de 24 horas y podría escalar a medidas indefinidas si no se atienden sus demandas.
A su vez, la Central Obrera Boliviana (COB) busca consolidar su convocatoria a un paro indefinido, incrementando la presión sobre el Ejecutivo.
El miércoles se sumará un nuevo foco de conflicto con el bloqueo indefinido anunciado por la organización Tupac Katari, que afectará a las 20 provincias del departamento de La Paz.
Ante este escenario, autoridades del Gobierno han reiterado su llamado al diálogo como principal vía para resolver los conflictos, aunque hasta el momento las gestiones no han logrado desactivar las protestas.
La acumulación de demandas sociales, sumada a la simultaneidad de las medidas de presión, configura un panorama complejo que podría impactar en la movilidad, el comercio y la estabilidad social en los próximos días.