Tipo de cambio flexible abre debate político entre respaldo oficialista y críticas de la oposición

La implementación del régimen de tipo de cambio flexible generó un intenso debate político en Bolivia, con posiciones divididas entre quienes consideran que la medida permitirá sincerar la economía y quienes advierten que se trata de una devaluación encubierta.

El expresidente Evo Morales cuestionó la decisión del Gobierno y sostuvo que el nuevo esquema cambiario representa una nueva devaluación que trasladará un mayor peso al mercado en la determinación del precio del dólar.

“No estamos frente a una unificación del tipo de cambio. Estamos frente a una nueva devaluación encubierta de un gobierno que renunció a defender la economía del pueblo”, afirmó mediante sus redes sociales.

En la misma línea, el economista y líder del Proyecto Alianza por la Libertad, Jaime Dunn, señaló que el problema económico del país no se resolverá únicamente modificando la cotización de la divisa estadounidense.

Según Dunn, la flexibilización cambiaria debe ir acompañada de reformas fiscales y estructurales, además del fortalecimiento de las reservas internacionales y un mayor equilibrio en las finanzas públicas.

Desde el Gobierno, el ministro de Desarrollo Productivo, Oscar Mario Justiniano, defendió la medida y aseguró que el antiguo esquema de tipo de cambio fijo generaba distorsiones económicas y favorecía actividades ilegales como el contrabando.

La autoridad explicó que el nuevo régimen permitirá corregir las diferencias existentes entre la cotización oficial del dólar y los valores que ya se utilizaban en diversas operaciones dentro de la economía nacional.

Por su parte, el líder de Unidad, Samuel Doria Medina, calificó como positiva la eliminación del tipo de cambio fijo, aunque advirtió que el éxito del nuevo sistema dependerá de la disponibilidad de divisas y de la capacidad del Banco Central para sostener el valor de la moneda nacional.

En ese mismo sentido, el diputado de Unidad Alejandro Reyes consideró que la medida constituye un paso importante hacia la unificación cambiaria y sostuvo que el nuevo esquema reconoce una realidad que ya se reflejaba en las transacciones económicas del país.

 

Las distintas posiciones evidencian que la decisión continuará siendo uno de los principales temas del debate económico y político en Bolivia, mientras se observan sus efectos sobre el mercado cambiario y la actividad económica.