Tarija exige un plan de emergencia a BOA para recuperar vuelos, bajar tarifas y reactivar el turismo

El departamento pierde conectividad, visitantes y actividad económica. El sector turístico estima una caída del 70% del flujo de visitantes y pérdidas cercanas a los $us 50 millones desde enero. La Gobernación plantea asumir la recuperación de la conectividad como una prioridad departamental para dinamizar la economía.

Tarija atraviesa una situación crítica de conectividad aérea que amenaza directamente la recuperación económica del departamento. Ante la caída estimada del 70% en el flujo de visitantes respecto a la gestión pasada y pérdidas que alcanzarían los 50 millones de dólares desde enero, el sector turístico y la Gobernación de Tarija exigieron a Boliviana de Aviación (BOA) un plan de emergencia para recuperar frecuencias, mejorar las conexiones y reducir el costo de los pasajes.

La preocupación ya no se limita al sector turístico. Hoteles, restaurantes, agencias de viajes, transporte, bodegas, organizadores de eventos, comercio y otros servicios vinculados a la llegada de visitantes están sintiendo el impacto de la reducción de vuelos y de las dificultades para conseguir boletos a precios accesibles.

Desde el Gobierno Autónomo Departamental de Tarija se planteó que la conectividad aérea debe ser entendida como una política estratégica para la reactivación económica, debido al efecto multiplicador que tiene el turismo sobre diferentes actividades productivas y de servicios.

La Gobernación plantea una respuesta de emergencia

El secretario departamental de Turismo, Carlos Eduardo Bares, encabezó una reunión con representantes de hotelería, gastronomía, transporte, agencias de viaje, bodegas, eventos y otros sectores vinculados al turismo, donde se analizó la situación y se planteó la necesidad de una respuesta inmediata.

“Levantamos nuestra voz ante la crisis de conectividad aérea que enfrenta nuestro departamento. Tarija está perdiendo conectividad, está perdiendo visitantes, está perdiendo eventos, está perdiendo reservas. Por lo tanto, está perdiendo actividad y con ello está perdiendo millones de bolivianos que dejan de circular en nuestra economía”, señaló.

La advertencia es particularmente relevante porque Tarija depende en gran medida de la llegada de visitantes nacionales y extranjeros para dinamizar actividades como la hotelería, gastronomía, vitivinicultura, turismo rural, eventos, transporte y comercio.

Proponen acuerdo de emergencia con BOA

El presidente de la Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT), Franz Molina, informó que el sector empresarial plantea a BOA la suscripción de un acuerdo de emergencia para recuperar la conectividad aérea.

La propuesta contempla la habilitación y recuperación de vuelos directos en las rutas Tarija–Santa Cruz y Tarija–La Paz, priorizando frecuencias durante los días de mayor movimiento turístico y empresarial: jueves, viernes, domingo y lunes.

Además, se demanda que exista una disponibilidad real de boletos y tarifas competitivas, de manera que viajar hacia y desde Tarija vuelva a ser una alternativa accesible para turistas, empresarios, estudiantes, profesionales y familias.

El planteamiento incorpora también una medida extraordinaria relacionada con el combustible de aviación: que YPFB pueda proveer jet fuel a BOA, incluso a precio de costo, con el objetivo de contribuir a reducir la estructura de costos y generar condiciones para una disminución de las tarifas aéreas.

Tarija no puede quedar aislada

La preocupación central es que la falta de frecuencias y los elevados costos de los pasajes están convirtiendo a Tarija en un destino cada vez menos accesible, precisamente cuando el departamento necesita atraer visitantes, inversiones, eventos y movimiento económico.

Para el sector privado, no se trata únicamente de recuperar vuelos, sino de recuperar competitividad. Un departamento que tiene dificultades para conectarse con el resto del país pierde oportunidades frente a otros destinos turísticos y productivos que cuentan con mayor conectividad.

Bares recordó que durante los últimos tres meses se realizaron gestiones ante instancias del Gobierno nacional, sin que hasta ahora exista una respuesta concreta que permita revertir la situación.

Pérdidas que golpean a toda la economía

Las estimaciones del sector turístico sitúan la caída del flujo de visitantes en alrededor del 70% respecto a la gestión anterior, mientras que las pérdidas acumuladas desde enero alcanzarían aproximadamente 50 millones de dólares.

La magnitud de esta cifra revela que el problema dejó de ser exclusivamente turístico. El menor movimiento de visitantes significa menos noches de hotel, menos consumo en restaurantes, menor demanda de transporte, menos ventas en comercios, menor contratación de servicios y menos actividad para productores y emprendimientos vinculados a la cadena turística.

“Los resultados son alarmantes. Esta disminución golpea directamente a hoteles, restaurantes, transporte, operadoras, comercio, organizadores de eventos y a toda una cadena económica. Detrás de esa cifra existen empresas que están dejando de vender y trabajadores que están viendo amenazadas sus fuentes laborales”, sostuvo Bares.

Una prioridad para la nueva gestión departamental

Ante este escenario, la Gobernación busca posicionar la conectividad aérea como uno de los ejes de la política departamental de turismo y reactivación económica.

La recuperación de vuelos debería estar acompañada por una estrategia integral que permita promocionar Tarija como destino, generar nuevos paquetes turísticos, atraer eventos nacionales e internacionales y articular al sector público con empresarios y operadores privados.

El mensaje desde Tarija es claro: sin conectividad no hay turismo competitivo y sin turismo dinámico se frena una parte importante de la economía departamental.

Por ello, el pedido a BOA trasciende la solicitud de más vuelos. Se trata de exigir una respuesta de emergencia para evitar que Tarija continúe perdiendo visitantes, inversiones, eventos, empleos y millones de bolivianos en circulación económica.

La Gobernación, el empresariado y los operadores turísticos plantean ahora que la recuperación de la conectividad sea asumida como una tarea urgente y estratégica, antes de que la caída del flujo turístico termine profundizando aún más la desaceleración económica del departamento.