Falta de dólares en Bolivia se agrava y presiona un acuerdo con el FMI

La escasez de dólares en Bolivia se profundiza tras el pago de más de 500 millones de dólares en deuda externa realizado recientemente, lo que incrementa la presión para concretar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

El país aún enfrenta obligaciones por aproximadamente 2.300 millones de dólares que vencen en lo que resta de 2026, en un contexto marcado por la caída sostenida de los ingresos por exportación de gas natural, una de sus principales fuentes de divisas.

Analistas advierten que la situación limita la capacidad del Estado para cumplir compromisos externos y sostener el flujo de importaciones. Desde distintos sectores se considera que un programa con el FMI podría facilitar el acceso a financiamiento y contribuir a estabilizar la economía.

En ese escenario, una delegación boliviana participa en reuniones internacionales en Washington, donde se analiza la posibilidad de acceder a un programa de financiamiento ampliado que podría alcanzar hasta 3.300 millones de dólares, condicionado a la implementación de reformas estructurales.

Desde el Gobierno, sin embargo, se intenta bajar el tono de urgencia y se insiste en que se avanza en un plan económico propio. Entre las medidas impulsadas se encuentran la reducción del déficit fiscal, ajustes al gasto público, cambios en el sistema de subsidios a los combustibles y la apertura a la inversión extranjera.

Según autoridades económicas, estas reformas buscan restablecer el equilibrio macroeconómico y generar confianza en los mercados, asegurando el cumplimiento de las obligaciones financieras en el corto y mediano plazo.

No obstante, informes independientes advierten que el país podría enfrentar un déficit superior a los 5.000 millones de dólares este año, debido a la insuficiencia de ingresos en divisas provenientes de exportaciones, remesas y financiamiento externo.

El debilitamiento del sector gasífero es uno de los factores más determinantes. Las exportaciones alcanzaron niveles mínimos en más de dos décadas, reflejando la caída de la producción y la falta de nuevos proyectos que compensen ese descenso.

En cuanto a las reservas, el nivel de divisas en efectivo mostró una leve recuperación tras operaciones financieras recientes, aunque continúa en niveles reducidos en comparación con años anteriores, lo que mantiene la vulnerabilidad externa del país.

Especialistas coinciden en que un eventual acuerdo con el FMI podría ser clave no solo para obtener liquidez inmediata, sino también para abrir el acceso a otros organismos multilaterales e inversionistas internacionales.

 

A pesar de ello, persisten dudas sobre la sostenibilidad de las políticas económicas a largo plazo, especialmente ante la posibilidad de cambios en la orientación política del país en futuras gestiones.