El río Pilcomayo bajo amenaza en Bolivia: pueblos indígenas guaraní, weenhayek y tapiete piden protegerlo frente a la minería y el gas
El río Pilcomayo, uno de los afluentes más importantes del Gran Chaco, enfrenta una crisis ambiental severa por contaminación minera, expansión petrolera y deforestación. Los pueblos indígenas guaraní, weenhayek y tapiete alertan que el deterioro del río pone en riesgo su salud, su pesca tradicional y su forma de vida.
Un río vital para los pueblos indígenas guaraní, weenhayek y tapiete
Para comunidades como la weenhayek, el Pilcomayo es su fuente de vida.
Luisa Retamoso, artesana indígena, recuerda que hace 30 años el río ofrecía abundante pesca, pero hoy la realidad es distinta: la contaminación minera y la deforestación han reducido drásticamente la cantidad y tamaño de los peces.
La pesca, cada vez más escasa y peligrosa
El sábalo, dorado, surubí y boga —especies claves de la cuenca— disminuyen cada año. Además, los análisis señalan presencia de metales pesados como mercurio y plomo en los peces, afectando directamente la salud de las comunidades que dependen de ellos para subsistir.
Contaminación minera: una amenaza histórica que sigue activa
El Pilcomayo nace en Potosí, región de actividad minera intensa desde la colonia.
Allí se originan los sedimentos y metales pesados que llegan hasta los pueblos indígenas en Tarija, acumulándose en aguas, peces y cultivos.
Derrames y colapsos de diques
En décadas recientes se han reportado múltiples desastres: fallas de diques, derrames de residuos tóxicos y operaciones sin control adecuado. El resultado es una carga constante de plomo, mercurio, arsénico, cadmio y otros metales peligrosos para la salud humana.
Estudios confirman altos niveles de metales pesados en el Pilcomayo
Investigaciones realizadas entre 2007 y 2022 muestran que las concentraciones de boro, arsénico, plomo y mercurio superan los límites permitidos por la OMS y la Ley 1333.
Incluso se hallaron niveles de arsénico hasta cuatro veces superiores en pobladores indígenas.
El impacto de la industria petrolera en las orillas del Pilcomayo
En la comunidad de Yuati, el campo gasífero Margarita —operado por Repsol— se encuentra a pocos metros del río. Dirigentes guaraníes denuncian que los pozos inyectores y las operaciones petroleras estarían vertiendo residuos en la cuenca.
“Todo botan al río”: la denuncia guaraní
Representantes de la Asamblea del Pueblo Guaraní aseguran que el deterioro por hidrocarburos se suma a la contaminación minera, afectando aún más la pesca y el acceso a agua segura.
Deforestación y ganadería aumentan el estrés ambiental del Pilcomayo
La frontera agropecuaria avanza con fuerza en el Chaco, eliminando el monte nativo que antes regulaba el agua y protegía las riberas.
La erosión, la pérdida de hábitats y la sedimentación acelerada empeoran el retroceso del río.
El Corredor Pilcomayo: una propuesta para salvar el ecosistema
Organizaciones indígenas y ambientales impulsan el Corredor Pilcomayo, un área de manejo integrado de más de 350 000 hectáreas para proteger el bosque chaqueño y permitir actividades humanas sostenibles.
Un corredor ecológico para detener la degradación
El proyecto busca frenar la minería contaminante, la expansión petrolera, la deforestación y la pesca ilegal, garantizando que el río mantenga su flujo natural y siga siendo fuente de vida para centenas de comunidades.
Turismo y actividades sostenibles como esperanza para la región
Pescadores y emprendedores locales ven en la pesca deportiva, la apicultura y la artesanía alternativas viables para generar ingresos sin dañar el ecosistema.
Conclusión: proteger el Pilcomayo es proteger la vida en el Gran Chaco
Los pueblos guaraní, weenhayek y tapiete claman por la defensa del Pilcomayo.
El futuro de la pesca, el agua y la seguridad alimentaria del Chaco depende de frenar la contaminación minera, petrolera y la deforestación, y de aplicar medidas urgentes de conservación.
FUENTE: MONGABAY