Caos en la frontera con Bolivia: Aguas Blancas pide eliminar el control integrado por demoras extremas
Las persistentes demoras y extensas filas registradas en el paso internacional Aguas Blancas–Bermejo volvieron a poner en evidencia esta semana los problemas estructurales del cruce fronterizo entre Argentina y Bolivia. Durante la jornada del lunes, cientos de personas quedaron varadas durante horas entre el acceso al puente internacional y los puestos de control, en un escenario agravado por la crecida del río Bermejo.
La situación generó un fuerte malestar entre vecinos de Aguas Blancas y de la ciudad boliviana de Bermejo, ya que se trata de un paso utilizado diariamente por trabajadores, comerciantes, carreros, transportistas y personas que realizan compras o actividades laborales a ambos lados de la frontera.
Frente a este panorama, el Concejo Deliberante de Aguas Blancas elevó una solicitud formal a organismos nacionales para que se disuelva el Área de Control Integrado (ACI), tanto en el puente internacional como en el puerto de chalanas. El pedido fue remitido a la Dirección Nacional de Control de Fronteras e Hidrovías y al Ministerio de Relaciones Exteriores.
El ACI, foco del conflicto
El reclamo quedó plasmado en la Declaración Nº 016/25, aprobada el pasado 16 de diciembre. En el documento, los concejales sostienen que el control integrado, lejos de agilizar los trámites migratorios y aduaneros, se convirtió en un factor que profundiza las demoras y afecta directamente la dinámica social y económica de la localidad.
Según el planteo, la ubicación del ACI dentro del territorio argentino, a más de un kilómetro del puente internacional, restringe el libre tránsito, genera superposición de controles y condiciona actividades básicas como el transporte de pasajeros y el comercio de cercanía.
Reclamo vecinal y medida excepcional
El Concejo Deliberante remarcó que la decisión de solicitar la disolución del ACI responde a la falta de respuestas a reiterados pedidos institucionales realizados en los últimos años. La declaración fue impulsada también por una nota firmada por vecinos que expresaron su hartazgo ante las constantes demoras y restricciones.
El presidente del Concejo, Fabián Gutiérrez, señaló que en la jornada más crítica cerca de mil personas intentaron cruzar la frontera y cuestionó que la crecida del río Bermejo sea el único argumento para justificar el colapso del paso.
Asimismo, advirtió que las limitaciones horarias en el puerto de chalanas y las restricciones al transporte formal empujan a prácticas informales, afectando tanto a trabajadores argentinos como bolivianos. También mencionó el perjuicio que sufren taxistas y choferes, quienes no pueden acercarse al puente y deben detenerse en oficinas ubicadas a más de un kilómetro del cruce.
“El control integrado fue creado para facilitar la vida de frontera y hoy genera exactamente lo contrario”, afirmó Gutiérrez, quien adelantó que se analiza la viabilidad legal del pedido ante Nación.