La fiscalía de Colombia investiga el caso de una menor que se suicidó tras ser retenida por la policía

La fiscalía colombiana investiga el caso de una menor de edad que se suicidó después de haber sido detenida por la policía durante las protestas contra el Gobierno. La joven de 17 años denunció en sus redes sociales que cuatro antidisturbios la agredieron sexualmente en el momento de la aprehensión, que ha quedado registrado en un vídeo.

Ocurrió el miércoles en la ciudad de Popayán, en el sureste de Colombia, uno de los escenarios más violentos del paro que mantiene al país en vilo desde hace 15 días. La indignación por lo sucedido ha provocado protestas y disturbios frente a la dependencia policial donde pudo llevarse a cabo la agresión. Un manifestante grabó a la menor siendo arrastrada por cuatro policías. El autor del vídeo le dice a los agentes: “No puede tener nada de explosivo en la mochila porque la mochila inclusive la tiró. Y dijo que si querían que la revisaran”.

Entonces uno de los cuatro policías, que la lleven en volandas por las manos y los pies, suelta una de las piernas de la menor. Ella les dice: “Me están quitando el pantalón, idiotas”. Cuatro, cuatro con una mujer, les grita. “¿Quieres dar tu nombre o algo para derechos humanos?”, vuelve a interceder el manifestante que graba con su móvil. A partir de ahí le cuesta transmitir lo que ocurre porque un quinto policía le corta el paso con un escudo. Alguien fuera de cámara le dice que la chica ha recibido un rodillazo para ser sometida. Lo siguiente que registra es a la menor siendo introducida en una comisaría de barrio, que aquí se llama unidad de reacción inmediata.

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La menor fue liberada horas después. En Facebook escribió que ella no participaba de las protestas, sino que se dirigía a casa de un amigo cuando se vio en medio de los disturbios. “Ni siquiera corrí porque era peor”, dijo, “lo único que hice fue esconderme detrás de un muro y solo porque estaba grabando me cogieron. En medio de eso me bajaron el pantalón y me manosearon hasta el alma”. Cuando los policías revisaron la documentación, contó, se dieron cuenta de que ella era hija de un miembro del cuerpo. “Apoyo totalmente el paro y las manifestaciones, pero ayer no estaba con las marchas”, acabó.

Al día siguiente se quitó la vida en casa. Su cadáver se encuentra ahora mismo en el instituto de medicina legal de esa ciudad, donde se le practicó anoche la autopsia. Las autoridades entregarán hoy el informe a la familia. Una fiscal especializada en infancia y género ha viajado este viernes desde Bogotá para investigar el caso. La familia y los amigos celebraban el velatorio esta tarde.

Las organizaciones feministas están muy pendientes del caso. “Hemos activado una alerta de impunidad. No queremos que se maquille el informe. Queremos saber exactamente lo que ha pasado”, cuenta por teléfono Sara Tejada, miembro de la organización Articulación Feminista de Popayán.

El comandante de policía de la zona, Ricardo Augusto Alarcón, reconoció que la joven fue detenida y después trasladada a la comisaría de proximidad. Pero asegura que, en cuanto supieron que tenía 17 años, se activó un protocolo de protección y se llamó a su familia. “Se entregó en óptimas condiciones a la abuela materna a las 22:51″, dio su versión el Alarcón, que calificó la difusión del abuso sexual de “noticia falsa, vil y ruin”.

Las organizaciones de derechos humanos se han manifestado durante todo el día frente a la comisaría de la policía. Ha habido respuesta con cargas policiales y enfrentamientos en las calles. La abogada de la familia de la menor, Lizeth Montero, cuenta que, en efecto, la menor fue recogida por su abuela. “Pero golpeada y con moretones. En casa, nos dice la familia, tuvo una crisis psicológica y emocional. Por la mañana atentó contra su vida. Vemos un claro caso de violencia sexual”, explica la abogada.

Durante las protestas que desde hace más de dos semanas se multiplican por todo el país han muerto 42 personas. La comunidad internacional ha mostrado su preocupación por la acción desproporcionada de los policías, involucrados en al menos cuatro homicidios.