Santa Cruz
Hallan pinturas rupestres en zona de influencia del parque Kaa-Iya
Mario Luis Gil Egüez, jefe de Protección a.i. del Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado (ANMI) Kaa-Iya del Gran Chaco, descubrió pinturas rupestres en una formación rocosa del bosque de San José de Chiquitos, en el área de influencia del parque. El hallazgo ocurrió el 26 de septiembre, durante una caminata destinada inicialmente a evaluar un circuito de ecoturismo.
El grupo explorador estaba integrado también por Emilio Vaca, de la comunidad Cristo Rey; Mario Salas, de San Juan del Norte; Malité Schmitter y René Arzabe, de Fundación RAMA, y Kathia Garrido, comunicadora del parque Kaa-Iya. El sábado 31 de octubre se realizó una segunda inspección y un arqueólogo confirmó verbalmente la identificación, aunque el informe escrito todavía está pendiente.
El descubrimiento durante la caminata
Antes de internarse en el monte, los participantes realizaron un ritual para pedir protección al “dueño del monte”, una práctica de las comunidades de la zona. Luego instalaron cámaras trampa en tres puntos identificados por los comunarios debido a la presencia de animales silvestres.
Mientras recorría cuevas, árboles y formaciones rocosas, Gil Egüez observó una marca rojiza a unos cinco metros de distancia, ubicada en un refugio natural bajo una gran piedra. “Logré visualizar a unos cinco metros un símbolo, una marca rojiza, unos trazos. Al acercarse, la pigmentación ya era bien nítida”, relató a la ABI. Tras llamar a sus compañeros, el grupo reconoció las figuras y fotografió los puntos, además de registrar sus coordenadas.
El guardaparque aclaró que no es arqueólogo y consideró necesaria la evaluación de un especialista. “Yo no soy arqueólogo. Les dije que eran trazos, figuras de pigmentación y que tenía que venir un especialista a certificar esto”, recordó. Durante el recorrido también encontraron una cavidad natural con capacidad para unas 50 personas sentadas, sitio que fue denominado “El Capricho de Malité” en honor a Malité Schmitter.
Evaluación y medidas de protección
En la segunda inspección participaron Zora Taborga, presidenta del Comité de Gestión del Parque Kaa-Iya y vicepresidenta de la Central de Comunidades Indígenas de Chiquitos Turubó; Danilo Drakic, arqueólogo de la Gobernación de Santa Cruz; Alan Javier Poquiviqui Suárez, director de Turismo y Cultura de San José de Chiquitos; representantes de Fundación RAMA, guardaparques y la autoridad de la UCPN Santa Cruz la Vieja. Poquiviqui Suárez afirmó que observaron los vestigios y explicó que el municipio acompaña el proceso de identificación, inventario y categorización del patrimonio.
Algunas pinturas presentan trazos nítidos, pero las rocas son frágiles: una superficie registra desprendimientos que podrían afectar su conservación. También se observó una zona blanquecina asociada, según la explicación recibida por Gil Egüez, con la humedad y la falta de exposición al sol. El arqueólogo prevé regresar a mediados de enero de 2027 con un equipo profesional para buscar fósiles u otros rastros de presencia humana, sin extraer materiales del lugar.
El sitio está aproximadamente a cuatro kilómetros de las comunidades de San Juan del Norte y Cristo Rey, cerca de la quebrada El Carmen, vertientes, pozas naturales y un río de agua dulce. Los comunarios identificaron además una formación rocosa descrita como “la cara del diablo con su trinche”. Su intención es impulsar primero un área protegida comunal y posteriormente gestionar su reconocimiento como área protegida municipal.
La propuesta busca conservar las fuentes de agua, la flora, la fauna y los corredores naturales que conectan a las comunidades con el parque Kaa-Iya y la UCPN Santa Cruz la Vieja. Gil Egüez sostuvo que la protección debe incluir las pinturas, el bosque y las vertientes, mientras las cámaras trampa continúan registrando especies silvestres en el territorio.