ESTADOS UNIDOS Y MEDIO ORIENTE
Elecciones intermedias reconfiguran las alianzas del Golfo
La derrota del Partido Republicano en las elecciones intermedias de Estados Unidos abrió un nuevo escenario para los países del Golfo, que observan con preocupación la posibilidad de una intensificación de la guerra contra Irán. El presidente Donald Trump reconoció que el conflicto probablemente influyó en el resultado electoral y que los votantes no estaban dispuestos a aceptar su impacto en el precio de la gasolina.
Con un Congreso controlado por el Partido Demócrata y sin posibilidad de optar a otro mandato, Trump enfrenta mayores barreras en política interna. Expertos citados por DW advierten que esta situación podría llevarlo a reforzar su política exterior, especialmente contra Irán. Antes de los comicios, análisis periodísticos señalaban que Estados Unidos e Israel habían postergado posibles ataques hasta después de sus respectivas elecciones.
A finales de octubre de 2026, The Wall Street Journal informó que Washington había advertido a los Estados del Golfo Pérsico que se prepararan para una campaña militar breve e intensa. Los países de la región han sido objetivos iraníes desde el inicio del conflicto. Anwar Gargash, asesor de política exterior de la cúpula de los Emiratos Árabes Unidos, afirmó en una conferencia de seguridad en Baréin: "Fuimos arrastrados a una crisis que intentamos evitar con mucho esfuerzo diplomático. Buscamos claramente una salida política".
Qatar ha intentado mediar entre Estados Unidos e Irán, aunque también realizó simulacros de emergencia en su aeropuerto, al igual que Emiratos Árabes Unidos. Arabia Saudita enfrenta ataques de los hutíes desde Yemen, mientras Egipto reforzó sus defensas aéreas alrededor del canal de Suez. En este contexto, los gobiernos del Golfo consideran que las bases estadounidenses, en lugar de garantizar su seguridad, los han convertido en objetivos.
Hasan Alhasan, miembro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, señaló a Bloomberg que existe una profunda decepción regional con Estados Unidos por la guerra, la conducta militar y diplomática de Washington y la prioridad otorgada a la defensa de Israel sobre la de sus socios del Golfo. Según su análisis, si la liberación de Kuwait en 1991 consolidó el papel estadounidense en la región, la guerra de 2026 podría ser recordada como el momento que lo debilitó. Emiratos Árabes Unidos estrecha sus vínculos con Israel y Arabia Saudita firmó el Acuerdo de Defensa Conjunta de La Meca con Pakistán y Turquía.
Andreas Krieg, experto de la Escuela de Estudios de Seguridad del King's College de Londres, sostuvo que los países del Golfo ya avanzaron hacia la autonomía estratégica y la autosuficiencia, proceso que podría acelerarse con Trump en una posición política debilitada. Propuso que actúen conjuntamente para presionar a Washington, evitar un ataque contra Irán y negociar después un pacto de no agresión con Teherán. Sin embargo, el exembajador estadounidense Ryan Crocker duda de una cooperación regional inmediata por las tensiones entre Qatar y sus vecinos, las diferencias entre Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos en Sudán y Yemen, y las discrepancias sobre Israel. A largo plazo, Ross Harrison, experto en Irán del Middle East Institute, considera probable algún entendimiento con Teherán porque la geografía obliga a los países del Golfo a no depender exclusivamente de Washington. Por ahora, su principal preocupación es que el conflicto vuelva a intensificarse hasta cerrar la vía diplomática.