Desinformación y oportunismo político tensan el debate sobre Tariquía y ponen en riesgo el futuro que dicen defender
Tarija atraviesa nuevamente un clima de tensión y polarización en torno al tema Tariquía, donde la desinformación, los discursos alarmistas y el oportunismo político han comenzado a marcar la agenda pública, según advierten especialistas y actores del sector energético.
Ambientalistas como Enrique López, experto en gestión de recursos hídricos, señalan que existe una narrativa selectiva en torno a la defensa de Tariquía que omite problemas ambientales reales y urgentes, como la contaminación del río Guadalquivir, que arrastra toneladas de botellas plásticas y residuos sólidos hacia las zonas bajas.
“Hablan de proteger Tariquía, pero callan sobre toda la basura que se envía diariamente por el Guadalquivir. Es un discurso incompleto, emocional y muchas veces usado como bandera política”, afirmó.
Desde el sector petrolero, profesionales del área remarcan que la industria hidrocarburífera moderna opera bajo los estándares ambientales más altos del mundo, con normativas estrictas, monitoreo permanente y protocolos que superan los exigidos a otras actividades productivas. Sostienen que lo que predomina hoy es “pura desinformación en medio de un oportunismo político que se aprovecha de la incertidumbre de la población”.
Estos actores también observan que varias autoridades mantienen una postura ambigua e indecisa, pese a conocer que la exploración petrolera es necesaria para asegurar ingresos futuros para Tarija y el país. “La ambivalencia llama poderosamente la atención —señalan— porque saben que no existe una alternativa económica real que pueda reemplazar al gas de la noche a la mañana”.
Preguntas abiertas sobre el financiamiento de las vigilias
Otro punto que genera inquietud es la falta de transparencia respecto al financiamiento de las vigilias prolongadas en sectores como la quebrada de Las Vacas. Diversos actores sociales cuestionan cómo se sostienen durante meses estas movilizaciones en un contexto económico adverso.
“En Bolivia nada es gratis”, afirman, pidiendo claridad sobre quiénes respaldan económicamente estas acciones.
Convocatorias incendiarias elevan la tensión
En contraste con los llamados a la información técnica y la serenidad, circulan convocatorias con tono confrontacional, como la difundida esta semana bajo el título:
“Autoconvocatoria de emergencia: ¡Defendamos la Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía!”
La invitación, dirigida a activistas, organizaciones sociales, profesionales y población en general, convoca a una reunión de emergencia en puertas del Comité Cívico de Tarija. La convocatoria utiliza consignas como:
“Tariquía no se toca”
“El agua vale más que el gas”
“No al extractivismo en áreas protegidas”
Si bien la participación ciudadana es legítima, especialistas advierten que estos discursos cargados de consignas y emocionalidad pueden generar confrontación social, sobre todo cuando no se basan en información técnica o legal verificada.
El desafío: debatir con responsabilidad, no desde el caos informativo
El tema de Tariquía demanda un debate serio, transparente y libre de manipulación. Especialistas coinciden en que:
El país necesita exploración responsable en áreas aledañas para garantizar recursos futuros.
Debe evitarse la utilización política de la agenda ambiental.
La protección de las reservas debe ir acompañada de la solución a problemas ambientales reales, como la contaminación urbana que afecta cuencas vitales.
Cualquier decisión debe priorizar el bien mayor de Tarija y de Bolivia, no intereses sectoriales.
En un contexto cargado de discursos extremos, Tarija enfrenta el reto de recuperar el debate informado y equilibrado, dejando atrás la desinformación que —según múltiples voces— está perjudicando justamente el futuro que algunos aseguran defender.